Comprar un coche o renting. ¿Qué es mejor?

Comprar un coche o renting. ¿Qué es mejor?

A la hora de cambiar de vehículo, hay que tener en cuenta todas las opciones y no solo la de comprar uno nuevo. 

El renting o la compra. ¿Qué elegir según tus necesidades?

Renovar el vehículo es una decisión que hay que tomar pausadamente. Es una gran inversión, que no debemos tomarnos a la ligera ni simplemente por lo que nos gusta más. Hay que tener en cuenta todas las alternativas. ¿Y si comprar un coche nuevo no es lo que más te interesa?

Cada vez son más los usuarios que optan por tener un vehículo en renting. Tanto es así que el 20,35% de los vehículos que se matricularon en España en 2020 lo hicieron bajo régimen de renting.  Pero, para poder valorar esta opción, es fundamental saber en qué consiste. 

Qué es el renting

Un vehículo propio es, especialmente en las grandes ciudades, cada vez más importante. Y es que si bien han aparecido otras opciones, como el car sharing, a menudo el uso que necesitamos hacer del coche es más frecuente o no queremos que esté tan condicionado. 

Hasta hace unos años, la única opción era comprar un coche. Pero la tendencia va cambiando, y cada vez son más los usuarios que optan por ofertas de renting

Es cierto que tiene muchas cosas en común con el vehículo en propiedad, pero las diferencias pueden marcar la rentabilidad de nuestra opción. 

Cuando hablamos de renting, hablamos de tener un vehículo en exclusiva, para nuestro uso personal, pero sin tener la propiedad. Y es que contrataremos el uso de ese vehículo durante un tiempo determinado, pero siempre será propiedad de la empresa. Nosotros, a cambio, pagaremos una cuota fija cada mes. 

¿Es mejor el renting que comprar un coche?

Como todo, dependerá del uso que le vayamos a dar, así como de nuestra economía. Así, como hemos dicho, el renting es una cuota fija que se paga mes a mes durante el tiempo que dure el contrato. Esta cantidad se fijará en función del vehículo que elijamos, así como todos los extras que le queramos añadir. 

Al contrario que al comprar un coche nuevo, no tendremos que hacer un gran desembolso inicial, por lo que no habrá que pasarse meses ahorrando o pedir un crédito que, al final, nos suponga pagar intereses.

Además, incluye las reparaciones, por lo que se evita tener una sorpresa y un gasto inesperado cuando el coche da algún fallo. 

También está incluido en el contrato de renting todos los gastos asociados como puede ser el seguro. Normalmente será un seguro a todo riesgo, ya que si no cualquier desperfecto tendría que pagarlo la empresa propietaria. Por nuestra cuenta solo correrá el combustible, así como los desperfectos ocasionados por darle un mal uso al vehículo. 

Por otro lado, no debemos preocuparnos de la pérdida de valor del vehículo con el paso de los años. Y es que al tratarse de un alquiler a medio plazo, cuando termine el contrato podremos cambiar de coche por uno más moderno o, simplemente, por uno que se adecúe a nuestras necesidades, sin tener que pasar por vender el que teníamos y buscar uno nuevo. 

Eso también permite estar a la última en seguridad y tecnología. ¿Quién no querría poder incorporar, cada par de años, todas las novedades que han surgido en el mercado de la automoción?

Ventajas de comprar un coche

Después de todos estos datos, es bastante evidente cuál es la ventaja de comprar el coche y no tenerlo de renting: la propiedad. Solo si lo hemos comprado podremos hacer modificaciones sustanciales, como un cambio de color o incluir algún nuevo extra. 

En cualquier caso, como un coche de renting se puede cambiar cada pocos años, siempre cabrá la posibilidad de buscar un nuevo modelo acorde a nuestras nuevas preferencias. 

Otra ventaja de comprar un vehículo nuevo es que podremos utilizarlo durante toda su vida útil. Así, es posible que un coche nuevo nos dure 10 o, incluso, 20 años. Eso sí, es importante tener en cuenta que, según el vehículo cumpla años, su valor económico será cada vez menor. Al mismo tiempo, las reparaciones serán cada vez más frecuentes y más costosas. 

Un gasto fijo o un desembolso inicial

Por tanto, si solo nos fijamos en el aspecto económico, está clara cuál es la diferencia entre un vehículo de renting y uno comprado: el desembolso de dinero. Si optamos por comprarnos un coche nuevo, tendremos que adelantar el importe total o, en su defecto, solicitar un préstamo para pagarlo. En cambio, si finalmente nos decantamos por el régimen de renting, tendremos que abonar mensualmente una cantidad fija. 

Eso sí, los gastos no acabarían aquí. Básicamente, en la cuota mensual se incluye también la tranquilidad de saber que no va a haber imprevistos. También da la calma de saber que no tenemos que estar pendientes de la fecha de renovación del seguro o de cuándo tenemos que pasar la ITV: eso queda en manos de la empresa propietaria. 

La conclusión es, como decíamos al principio, que cada conductor debe elegir si le conviene más un renting o un vehículo en propiedad, siempre en función de sus necesidades.